El terreno rocoso hace que primero valga la pena comprobar la ubicación de la fuga.
En Jonestown, el terreno rocoso y la profundidad irregular del suelo crean distintas condiciones de apoyo alrededor de los cimientos y de las tuberías enterradas cerca de ellos. Un pequeño movimiento del terreno no identifica la fuente de una fuga, pero es una razón para no asumir que el agua que aparece en el interior proviene de una tubería en particular o de una parte específica de la propiedad.
Una fuga oculta puede estar debajo de una losa o atravesarla, dentro de una pared, en un accesorio, en el sistema de riego o en una línea de servicio enterrada. Analizamos el patrón de uso de agua, la actividad del medidor, los cambios de presión, los pisos cálidos, los acabados húmedos y si las señales se relacionan con la vivienda o el jardín. Esa evidencia ayuda a delimitar dónde está yendo el agua antes de elegir un punto de acceso.
Ese comienzo cuidadoso importa en Jonestown, donde el concreto, el paisajismo con piedra y el lecho rocoso poco profundo pueden hacer que excavar innecesariamente sea disruptivo. El objetivo es localizar el problema lo suficientemente bien como para elegir las reparaciones según la fuga misma y no según la primera zona húmeda visible.